«La vivienda asequible se acelera con proyectos concretos y financiación inteligente. En los últimos días, sumamos dos piezas que encajan: 324 viviendas VPO de alquiler asequible en Esplugues impulsadas por Metropolitan House y el empuje del Pla 50.000 para ayudar a jóvenes a comprar su primera vivienda»
Metropolitan House se ha adjudicado un concurso público de Incasòl para constituir un derecho de superficie de 75 años en Esplugues de Llobregat (Barcelona), donde promoverá, construirá y gestionará 324 Viviendas de Protección Oficial (VPO) destinadas a alquiler asequible. La inversión prevista supera los 60 millones de euros, con obras previstas para el tercer trimestre del año y entrega estimada en 2028.
El proyecto se ubica en el ARE Montesa de Esplugues, un ámbito en transformación de 11 hectáreas de antiguo suelo industrial hacia un nuevo barrio residencial y terciario. Las viviendas se reparten en tres bloques (156, 70 y 98), con tipologías de 2 y 3 habitaciones, espacios comunes al aire libre y salas comunitarias. Además, Metropolitan House subraya que cumplirán máximos estándares de sostenibilidad y certificación energética A, un punto clave cuando el coste de vivir también se mide en facturas.
Y hay un detalle que marca el tono del modelo: el alquiler estará limitado por la normativa de vivienda protegida y, según el programa, la renta (más repercusiones) no podrá suponer un esfuerzo superior al 30% de los ingresos de la unidad de convivencia. Es decir, no solo se construye: se protege la asequibilidad en el tiempo.
Mientras el alquiler asequible gana músculo con proyectos como el de Esplugues, la compra para jóvenes intenta desbloquear su gran muro: la entrada. En ese contexto se entiende el Pla 50.000, articulado a través del ICF (Institut Català de Finances), con préstamos que cubren hasta el 20% del menor entre el precio de compra y la tasación, con un tope de 50.000 euros.
La lógica es sencilla: si puedes pagar una hipoteca pero no consigues ahorrar lo suficiente para arrancar, el sistema te deja fuera. El Pla 50.000 entra justo ahí, reduciendo la distancia entre “quiero” y “puedo” para la primera vivienda habitual, en un mercado donde cada mes cuenta.
La lectura conjunta es potente: por un lado, se amplía el parque de alquiler protegido con concesiones de largo plazo (con derecho de superficie) que acaban retornando al parque público; por otro, se explora una vía de financiación pública que elimina intereses y facilita el salto a la propiedad. En Metropolitan House lo vemos alineado con una idea muy clara: la vivienda asequible solo funciona si se diseña con reglas, sostenibilidad y gestión profesional, y si se colabora con lo público para escalar soluciones.
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